¿Y qué hacemos los duendes entonces? Pues ayudamos al árbol a desprenderse de sus hojas, es muy divertido, nos colgamos de una hoja y caemos volando como si hiciéramos surf en el aire o paracaidismo.
El árbol se siente muy agradecido con nuestra ayuda por eso es nuestro amigo y nos deja hacer nuestras casas entre sus raices, así estamos más protegidos. Y nosostros lo pasamos ¡genial!

![]()

